La enfermería es un don de Dios.

Una de las características que nos distinguen como profesionales de enfermería es el servicio. Al graduarnos y ejercer la profesión, tomamos la responsabilidad de servir a aquellos que no pueden cuidarse por sí mismos, sea temporeramente o de forma permanente. No solamente administramos medicamentos, canalizamos una vena, o medimos los signos vitales. La enfermería reconoce el aspecto espiritual de la persona y tiene la responsabilidad de respetarla y procurar que las necesidades espirituales de los pacientes sean suplidas.