La enfermería es un don de Dios.

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Foto tomado de Wikipedia (vía Bing).

Una de las características que nos distinguen como profesionales de enfermería es el servicio. Al graduarnos y ejercer la profesión, tomamos la responsabilidad de servir a aquellos que no pueden cuidarse por sí mismos, sea temporeramente o de forma permanente. No solamente administramos medicamentos, canalizamos una vena, o medimos los signos vitales. El cuidado de enfermería va más allá del aspecto fisiológico de la persona. El Concilio Internacional de Enfermeras/os en Berman, Snyder y Frandsen (2016) estableció un código de ética que se espera que todo profesional de enfermería debe seguir. Además de proveer el cuidado y la promocion de salud físico, dicho código indica que el profesional de enfermería “promueve un ambiente en que los derechos, valores, costumbres y creencias espirituales del individuo, familia y comunidad sean respetados ” (Berman, Snyder y Frandsen, 2016). Esto implica que la enfermería reconoce el aspecto espiritual de la persona y tiene la responsabilidad de respetarla y procurar que las necesidades espirituales de los pacientes sean suplidas.

Varios estudios han presentado el beneficio de ejercicio espirituales en las personas. Trepanowski y Bloomer (2010) encontraron y escribieron en su estudio que diversas modalidades del ayuno estuvo asociado a a respuestas saludables de salud, incluyendo mejores respuestas en presión arterial, niveles de lípidos, disminución de masa corporal, y coresterol entre otros. En otro estudio, se encontró que la oración estaba asociado a menor prevalencia de depresión (Anderson y Nunnelley, 2016), mientras que un tercer estudio indica que sobrevivientes de sindrome coronario agudo estaban conscientes de que otros oraban por ellos,y por tanto sintieron fuerza y y paz, experimentando mejoría en su estado fisiológico (Abu, McManus, Lessard y otros, 2019).

¿Qué implica estos estudios científicos para el ejercicio de nuetra profesión? Indica que primero, somos responsables de proveer al paciente los recursos necesarios para satisfacer sus necesidades, incluyendo las necesidades espirituales. Segundo, los profesionales de enfermerían cristianos tenemos una responsabilidad de proveer ese servicio espiritual a nuestros pacientes brindando espranza en medio de la angustia y el miedo, recordándole la Palabra y las promesas del Señor, y/o predicar con nuestro testimonio. Somos mensajeros de Dios aquí en la tierra, y los profesionales que servimos a Dios tenemos una responsabilidad mayor de ayudar al paciente a recobrar y mantener una salud óptima dentro de capacidades, y esto incluye el aspecto espiritual.

Ahora el reto del profesional de enfermería cristiano tiene un reto de promover la salud física y espiritual en su ambiente de trabajo. Un profesional pudiera tener mayores libertades en brindar servicios espirituales a un paciente, mientras que otros se encuentra con serias restricciones en cuanto al ejercicio de su fe en el lugar de trabajo. ¿Cuál es su caso? Creo firmemente que, en la medida en que tengamos libertad según el ambiente laboral, es necesario que las necesidades espirituales sean brindades a los pacientes. Y esto es cierto, en especial cuando un capellan o ministro no esta disponible de forma inmediata. Recordemos al samaritano, que con amor brindó los cuidados a un hombre sin conocerlo, y aún pagó por los cuidados extendidos de esa persona (Lucas 10:30-37, RV60).

La profesión de la enfermería es caracterizado por el servicio, y el servicio es un don de Dios. Es uno de los dones espirituales descritos en Romanos 12: 6-8 (RV60). Cristo enseño a sus discipulos que el que quería ser “mayor” debía servir. (Lucas 22: 24-27, RV60) Cristo, el mayor, vino a servir, por tanto nosotros, como hijos obedientes e imitadores del Señor estamos llamados a servir como Él lo hizo. Ejerzamos nuestro don de servicio con amor y dedicación “sirviendo de buena voluntad, como al Señor y no a los hombres, sabiendo que el bien que cada uno hiciere, ése recibirá del Señor, sea siervo o sea libre” (Efesios 6:6-7, RV60).

Referencias:

Abu, H. O., McManus, D. D., Lessard, D. M., Kiefe, C. I., y Goldberg, R. J. (2019). Religious practices and changes in health-related quality of life after hospital discharge for an acute coronary syndrome. Health and quality of life outcomes, 17(1), 149. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC6724337/

Berman, A., Kozier, B. y Erb, G., 2016. Kozier & Erb’s Fundamentals Of Nursing. Boston [u.a.]: Pearson Education, p.104.

Anderson, J. W., & Nunnelley, P. A. (2016). Private prayer associations with depression, anxiety and other health conditions: an analytical review of clinical studies. Postgraduate medicine, 128(7), 635–641. https://pubmed.ncbi.nlm.nih.gov/27452045/

Trepanowski, J. F., y Bloomer, R. J. (2010). The impact of religious fasting on human health. Nutrition journal, 9, 57. https://www.ncbi.nlm.nih.gov/pmc/articles/PMC2995774/

Enlaces para las citas bíblicas son de Biblegateway.com

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